miércoles, 17 de septiembre de 2008

lOS fONDOS sOBERANOS

A pesar de que el Foro de Davos ha acogido bien los fondos soberanos, por ser un garante contra una probable crisis económica, sin embargo el escepticismo hacia ellos no ha cesado y todavía el sistema de la economía de mercado occidental no ha podido contemplar "democráticamente" a esas gigantes masas financieras transcontinentales, y a pesar de que esos fondos operan con la mentalidad de las "multinacionales" comprando allí e invirtiendo allá y apropiándose en la mayoría de los casos, pues su propiedad supeditada a los gobiernos constituye una fuente de molestia más que un factor de tranquilidad, y a pesar de que un gran número de analistas económicos destacados ha considerado que el bombeo por fondos en China, Kuwait, Singapur y Rusia de miles de millones de dólares ha salvado a principales bancos occidentales, y ha apartado aunque sea por el momento el peligro de recesión invocado por la crisis de hipotecas, pues los analistas de la política tienen otro criterio, empezando por el jefe de la inteligencia estadounidense quien enumeró los peligros que acechan a la "Superpotencia" mundial en los terrenos político, militar y económico, y así el mismo emparejó el peligro de los "fondos soberanos" con el peligro de Al-Kaeda y el terrorismo, y lo han seguido en este criterio congresistas, llamando a chequear las inversiones de los fondos soberanos en su país, y hoy aparece que hay dos soluciones, pues o se cierran las puertas en cara de los fondos cuya liquidez Occidente necesita de gran manera, o aceptarlos con la probabilidad de que los gobiernos los transformen en un instrumento de presión política cuando ellos quieran.

La omisión es, cuando menos, llamativa, especialmente porque los fondos soberanos han surgido precisamente en países emergentes y en vías de desarrollo. Más allá de su espectacular boom, la noticia prometedora es que los fondos soberanos son (o tienen el potencial de ser) vehículos importantes en la financiación del desarrollo, no sólo en sus países de origen, sino también en otras regiones emergentes donde invierten, como es el caso de América Latina.

En primer lugar, los fondos soberanos son responsables del importante cambio de poder que se está produciendo en la economía global y financiera. La polémica que los rodea, tanto por el temor a que sus inversiones estén guiadas por razones políticas como por su falta de transparencia, no eclipsa el hecho de que su espectacular desarrollo simboliza la profunda transformación que se está operando en la economía internacional: los países emergentes se están transformando en acreedores del mundo industrializado. Desde comienzos de la presente década, las economías emergentes presentan saldos de cuenta corriente positivos y exportan capital al resto del mundo, convirtiéndose en el motor más dinámico de la economía mundial. Cuando la OCDE fue creada hace cinco décadas, sus países miembros concentraban cerca del 75% del PIB mundial; ahora representa tan sólo el 55%.

Los principales fondos son: los del emirato de Abu Dhabi, de Kuwait, de China, de Singapur y de Rusia. El volumen del fondo de la Abu Dhabi Investment Agency (ADIA) se calcula que es de unos 875.000 millones de dólares. Libia acaba de anunciar la creación de un fondo de 40.000 millones de dólares. Venezuela, a comienzos de 2007, creó el Fonden (fondo de desarrollo nacional). Argelia y Brasil piensan crear otros fondos similares. En total, estos fondos soberanos disponen de cerca de 3 billones de dólares.

Esto unido a la tremenda crisis económica que están sufriendo los yankis, la peor desde el crack del 29 y de magnitudes todavía desconocidas e inimaginalbes, hacen que el escenario macroeconómico esté tan convulso.
Así que la cosa está igual de interesante que chunga, y nosotros seremos espectadores de primera fila por desgracia, ya que parace que lo peor aún no ha llegado.
Ya veremos como escapamos...

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