sábado, 31 de enero de 2009

¿Habrá reacción?

Parece ser que el estado, que mata civiles, de israel iniciará una campaña en internet para lavar su imagen y contratará a 700 personas para insertar comentarios favorables a la intervención del estado mata civiles, será una campaña destinada a blogs y periodicos.
Desde Taclaus para tocar las pelotas, queremos que nos comente uno de esos señores/as, que lo vamos a poner fino y para animarlos aqui os pongo un post de un blog que deberiais leer todos los dias bien temprano(mas que nada pa que sepais pq hay que estar enfandado). www.guerraeterna.com

Crímenes de guerra

Los dirigentes israelíes, del Gobierno y de la oposición, apuran todos los adjetivos del diccionario para valorar la decisión del juez de la Audiencia Nacional Fernando Andreu de admitir la querella contra el entonces ministro de Defensa y siete ex altos cargos militares por un delito contra la humanidad cometido en el bombardeo de una casa, el 22 de julio de 2002, para matar al líder del brazo armado de Hamás, Shalah Shehade. Otras 14 personas, civiles inocentes, murieron también en el ataque.

Lo llaman inaudito e increíble. "Es absurdo. ¿Israel está luchando contra criminales de guerra y ahora nos acusan de ser unos criminales?", dice Netanyahu. Es la lógica de la política israelí. Los milicianos palestinos matan a civiles israelíes y eso les convierte en terroristas. Los militares israelíes matan a civiles palestinos y se supone que la culpa es de esos milicianos palestinos contra los que combaten. En el segundo caso, el que mata no es responsable.

La sorpresa en realidad es inexistente. Tras los bombardeos recientes de Gaza, el Gobierno se ha apresurado a anunciar que va a defender a sus mandos militares si son investigados por crímenes de guerra, cosa que saben que va a ocurrir. El Ejército ha prohibido que los medios de comunicación del país revelen los nombres de los militares que han participado en las operaciones, más allá de los altos mandos del Ejército cuyo nombre todo el mundo conoce, para dificultar que las investigaciones puedan alcanzarles. Saben que las querellas van a llegar y la única duda estriba en saber en qué tribunales aparecerán.

El ataque contra Shehade lleva tiempo apareciendo en los diarios israelíes. El jefe de la Fuerza Aérea en 2002 Dan Halutz, que también está imputado en la querella aceptada en la Audiencia Nacional, es consciente de que no puede viajar al Reino Unido bajo ningún concepto. Si se le ocurriera pisar Londres, como hizo Pinochet, es posible que tuviera que afrontar una orden de detención. Otro ex jefe militar, el general Doron Almog, estuvo a punto de acabar detenido cuando voló al Reino Unido en 2005. Scotland Yard se negó a obedecer la orden de un juez con la excusa de que podría haberse producido un enfrentamiento a tiros con los policías que se encontraban en el avión de El Al en el que Almog había llegado a Heathrow. Por alguna razón, quizá avisado por el Foreign Office, el Ministerio israelí de Exteriores se enteró de la orden de detencion antes de que el avión aterrizara en Londres. El general retirado se negó a abandonar el avión y dos horas después volvió a su país.

Por tanto, era sólo cuestión de tiempo que algunos de los crímenes de guerra cometidos por Israel terminaran provocando un conflicto jurídico y diplomático como el actual. Los nombres de los países más probables estaban desde hace tiempo en mente de todos: Bélgica, el Reino Unido y España.

La versión oficial israelí es que los responsables de la eliminación de Shehade no sabían que en la casa en la que se encontraba escondido había también civiles, incluidas la mujer y una hija del dirigente de Hamás. La realidad es que la Fuerza Aérea y el Shin Bet (el servicio de inteligencia interno) discreparon sobre ese punto. Los militares querían que se diera luz verde al lanzamiento de una bomba de una tonelada porque no habría un número alto de bajas civiles y porque la explosión sólo afectaría a los ocupantes de la casa. El Shin Bet informó al Gobierno de que las viviendas cercanas sí estaban habitadas y que se verían dañadas por el ataque. Al final, el Gobierno concedió su autorización.

La casa de Shehade no fue la única destruida por la explosión.

Houses here are all jammed together. Three multi-family buildings of three stories each, nearly contiguous, where most of the deaths occurred, 15 in all. Two more apartment buildings nearby were also destroyed, and they weren't shacks either, as the defense establishment tried to claim the day after the bombing, attempting to rationalize the killings. These were permanent dwellings with corrugated tin roofs, and three people from the Al-Hweiti family were killed in them: Mona, a young woman of 22, Subhi, 5, and Mohammed, 3. Nearby buildings on all sides were also damaged by the explosion.

On the third floor of the Matar family home, where seven people died, six of them infants and children (the highest toll of any of the families involved), iron supports are already in place to keep the ceiling from collapsing on the surviving residents still living there. "This is the Israeli peace," and "These are American weapons," wrote someone on the wall in English.

El entonces primer ministro, Ariel Sharon, llegó a decir después que si hubiera conocido el resultado de la operación, la habría cancelado. El diario Haaretz la calificó de "la primera operación terrorista que Israel ha perpetrado en años". Después de lo ocurrido en las últimas semanas en Gaza, es improbable que Israel acepte ninguna responsabilidad sobre el ataque de 2002. Se ha impuesto la idea de que las leyes internacionales no son de aplicación en Israel en su lucha contra Hamás. Por ridículo que parezca desde el punto de vista jurídico, son capaces de condenar a los miembros de Hamás por las muertes de los civiles palestinos eliminados por Israel.
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