miércoles, 28 de enero de 2009

Otra de medios

Si 2008 ha sido un año negro para el mundo financiero, para los medios de comunicación no ha sido mucho mejor. La crisis económica ha sacudido con violencia a los principales grupos españoles, y los que cotizan han sufrido una verdadera sangría. No obstante, destaca uno de entre todos ellos: Prisa, que ya vale en bolsa casi lo mismo que Vocento.

El grupo presidido por Ignacio de Polanco ha perdido en un año más de un 80% de su valor, con lo que a cierre de ayer su capitalización bursátil apenas alcanza los 421 millones de euros. Hoy, el empuje de sus acciones, que suben por encima del 4,5%, sitúan su valor en bolsa en 440 millones de euros. Los inversores están preocupados, no sólo por la difícil situación que atraviesa el sector como consecuencia del desplome de la inversión publicitaria –los ingresos por publicidad de El País, por ejemplo, bajarán en 2008 en torno al 16%-, sino por el complicado futuro de Prisa como consecuencia de su fuerte endeudamiento.

El próximo mes de marzo, el grupo tendrá que hacer frente al pago de un crédito de 2.000 millones, mientras que su deuda total asciende a 5.000 millones. Una solución parcial pasaría por conseguir la venta de Digital +, pero las negociaciones con Vivendi (y Telefónica) están paradas ya que Juan Luis Cebrián no está dispuesto a “malvender” su plataforma de televisión digital. Ahora Prisa anda buscando alternativas como socios para Mediacapital o su editorial Santillana. Mientras que el cronómetro sigue corriendo.

Pero el caso del desplome de Prisa no es único. Vocento ha caído un 68% desde el año pasado y su valor en bolsa alcanza los 429 millones de euros, mientras que Telecinco y Antena 3 han perdido un 55% y un 61%, respectivamente. Los medios de comunicación están pagando ahora los excesos del pasado. Gran parte de la deuda adquirida se deriva de operaciones de expansión que se llevaron a cabo durante los años dorados, como la compra de la cabecera gratuita Qué! por parte de Vocento. El apalancamiento del grupo capitaneado por José Manuel Vargas supera los 55 millones de euros, pese a la venta de los terrenos de la sede de ABC y del 1,9% de Telecinco.

Tema aparte es el de las dos cadenas de televisión cotizadas. Sus caídas responden, principalmente, a los vaivenes de sus cuentas de resultados y las expectativas publicitarias que tienen. Aún así, el liderazgo de Telecinco se mantiene. Sus 1.640 millones de valor en bolsa distan mucho de los 745 millones de capitalización de la cadena que dirige Silvio González. Una cifra que duele aún más cuando se tira de hemeroteca.

Y es que hace apenas un año y medio, en septiembre de 2007, el grupo francés Lagardere estaba dispuesto a quedarse con un 25% de Antena 3. Fue entonces cuando valoró la compañía en 5.000 millones de euros, casi siete veces más que su capitalización actual en bolsa. Cuatro meses después comenzó su debacle y fue expulsada del Ibex.

En apenas dos años, tres de las cuatro grandes compañías del sector han dejado de negociarse en el selectivo español. Sólo Telecinco aguanta entre las 35 empresas más importantes del país. Prisa fue la primera en caer, en enero de 2007, mientras que Antena 3 y Sogecable, la última en salir, lo hicieron en 2008. Clara prueba de los malos tiempos que atraviesa el cuarto poder.

lA NBC cENSURA aNUNCIO pRO vEGETARIANOS (gOVEG)

A la NBC no le gustan las chicas sexys que lamen verduras. La cadena que ya se hizo famosa por organizar el escándalo del «pezongate» de Janet Jackson durante la Superbowl de 2004 , vuelve a ponerse la capa de guardiana de la moralidad y se niega a emitir el próximo domingo en el descanso de la Superbowl de este año un anuncio que muestra a modelos "restregando espárragos contra sus pechos" o "sosteniendo una calabaza entre las piernas"
La campaña es de la organización Peta.
Como en Taclaus si que somos partidarios de esas cosas, aquí lo tenéis en primicia:




sábado, 24 de enero de 2009

mIGUEL hERNÁNDEZ

Poeta español nacido en Orihuela, en 1910.Hijo de campesinos, desempeñó entre otros oficios, el de pastor de cabras. Guiado por su amigo Ramón Sijé, se inició en la poesía desde los veinte años; publicó su primer libro «Perito en lunas» en 1933 y posteriormente, los sonetos agrupados en «El rayo que no cesa», marcaron la experiencia amorosa del poeta.
Durante la guerra civil militó muy activamente en el bando republicano como Comisario de Cultura, siendo encarcelado y condenado a muerte al terminar el conflicto. Antes de morir, enfermo y detenido, publica su última obra, «Cancionero y romancero de ausencias».
Falleció en 1942.


( Hijo de la sombra )

Eres la noche, esposa: la noche en el instante
mayor de su potencia lunar y femenina.
Eres la medianoche: la sombra culminante
donde culmina el sueño, donde el amor culmina.

Forjado por el día, mi corazón que quema
lleva su gran pisada del sol adonde quieres,
con un sólido impulso, con una luz suprema,
cumbre de las montañas y los atardeceres.

Daré sobre tu cuerpo cuando la noche arroje
su avaricioso anhelo de imán y poderío.
Un astral sentimiento febril me sobrecoge,
incendia mi osamenta con un escalofrío.

El aire de la noche desordena tus pechos,
y desordena y vuelca los cuerpos con su choque.
Como una tempestad de enloquecidos lechos,
eclipsa las parejas, las hace un solo bloque.

La noche se ha encendido como una sorda hoguera
de llamas minerales y oscuras embestidas.
Y alrededor la sombra late como si fuera
las almas de los pozos y el vino difundidas.

Ya la sombra es el nido cerrado, incandescente,
la visible ceguera puesta sobre quien ama;
ya provoca el abrazo cerrado, ciegamente,
ya recoge en sus cuevas cuanto la luz derrama.

La sombra pide, exige seres que se entrelacen,
besos que la constelen de relámpagos largos,
bocas embravecidas, batidas, que atenacen,
arrullos que hagan música de sus mudos letargos.

Pide que nos echemos tú y yo sobre la manta,
tú y yo sobre la luna, tú y yo sobre la vida.
Pide que tú y yo ardamos fundiendo en la garganta,
con todo el firmamento, la tierra estremecida.

El hijo está en la sombra que acumula luceros,
amor, tuétano, luna, claras oscuridades.
Brota de sus perezas y de sus agujeros,
y de sus solitarias y apagadas ciudades.

El hijo está en la sombra: de la sombra ha surtido,
y a su origen infunden los astros una siembra,
un zumo lácteo, un flujo de cálido latido,
que ha de obligar sus huesos al sueño y a la hembra.

Moviendo está la sombra sus fuerzas siderales,
tendiendo está la sombra su constelada umbría,
volcando las parejas y haciéndolas nupciales.
Tú eres la noche, esposa. Yo soy el mediodía.

II

( Hijo de la luz )

Tú eres el alba, esposa: la principal penumbra,
recibes entornadas las horas de tu frente.
Decidido al fulgor, pero entornado, alumbra
tu cuerpo. Tus entrañas forjan el sol naciente.

Centro de claridades, la gran hora te espera
en el umbral de un fuego que al fuego mismo abrasa:
te espero yo, inclinado como el trigo a la era,
colocando en el centro de la luz nuestra casa.

La noche desprendida de los pozos oscuros,
se sumerge en los pozos donde ha echado raíces.
Y tú te abres al parto luminoso, entre muros
que se rasgan contigo como pétreas matrices.

La gran hora del parto, la más rotunda hora:
estallan los relojes sintiendo tu alarido,
se abren todas las puertas del mundo, de la aurora,
y el sol nace en tu vientre, donde encontró su nido.

El hijo fue primero sombra y ropa cosida
por tu corazón hondo desde tus hondas manos.
Con sombras y con ropas anticipó su vida,
con sombras y con ropas de gérmenes humanos.

Las sombras y las ropas sin población, desiertas,
se han poblado de un niño sonoro, un movimiento,
que en nuestra casa pone de par en par las puertas,
Y ocupa en ella a gritos el luminoso asiento.

¡Ay, la vida: qué hermoso penar tan moribundo!
Sombras y ropas trajo la del hijo que nombras.
Sombras y ropas llevan los hombres por el mundo.
Y todos dejan siempre sombras: ropas y sombras.

Hijo del alba eres, hijo del mediodía.
Y ha de quedar de ti luces en todo impuestas,
mientras tu madre y yo vamos a la agonía,
dormidos y despiertos con el amor a cuestas.

Hablo, y el corazón me sale en el aliento.
Si no hablara lo mucho que quiero me ahogaría.
Con espliego y resinas perfumo tu aposento.
Tú eres el alba, esposa. Yo soy el mediodía.

III

( Hijo de la luz y la sombra )

Tejidos en el alba, grabados, dos panales
no pueden detener la miel en los pezones.
Tus pechos en el alba: maternos manantiales,
luchan y se atropellan con blancas efusiones.

Se han desbordado, esposa, lunarmente tus venas,
hasta inundar la casa que tu sabor rezuma.
Y es como si brotaras de un pueblo de colmenas,
tú toda una colmena de leche con espuma.

Es como si tu sangre fuera dulzura toda,
laboriosas abejas filtradas por tus poros.
Oigo un clamor de leche, de inundación, de boda
junto a ti, recorrida por caudales sonoros.

Caudalosa mujer: en tu vientre me entierro.
Tu caudaloso vientre será mi sepultura.
Si quemaran mis huesos con la llama del hierro,
verían que grabada llevo allí tu figura.

Para siempre fundidos en el hijo quedamos:
fundidos como anhelan nuestras ansias voraces:
en un ramo de tiempo, de sangre, los dos ramos,
en un haz de caricias, de pelo, los dos haces.

Los muertos, con un fuego congelado que abrasa,
laten junto a los vivos de una manera terca.
Viene a ocupar el hijo los campos y la casa
que tú y yo abandonamos quedándonos muy cerca.

Haremos de este hijo generador sustento,
y hará de nuestra carne materia decisiva
donde asienten su alma, las manos y el aliento,
las hélices circulen, la agricultura viva.

Él hará que esta vida no caiga derribada,
pedazo desprendido de nuestros dos pedazos,
que de nuestras dos bocas hará una sola espada
y dos brazos eternos de nuestros cuatro brazos.

No te quiero en ti sola: te quiero en tu ascendencia
y en cuanto de tu vientre descenderá mañana.
Porque la especie humana me han dado por herencia,
la familia del hijo será la especie humana.

Con el amor a cuestas, dormidos y despiertos,
seguiremos besándonos en el hijo profundo.
Besándonos tú y yo se besan nuestros muertos,
se besan los primeros pobladores del mundo.

Poema dedicado a su hijo Manuel Ramón que murió al poco de nacer.